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Cuentos y Prosas...pedropablopérez...

La magia de las flores

Siempre fue traviesa, como nené la del cuento, pero con la libertad de sus años. Y ella, la muchacha triste, le seguía el rastro desde su ventana. Profunda en su melancolia,recorría sus pasos y peripecias, disfrutaba sus colores,soñaba sus movimientos y queria ser ella, la otra, la que digería olores y levantaba el vuelo. Pero ella, la otra, la que estaba marchita desde su ventana no queria arriesgar el intento. Hasta que un dia, la traviesa, la nené del cuento, la mariposa, se posó en su pelo y rezó un secreto a su oído. Entonces la triste, la de la ventana, salió y bebió la magia de las flores. Levantó sus ojos, y encontró a la traviesa y pícara mariposa, surcando nuevos cielos.

Mi amiga la lluvia

Hoy llueve fuerte, quizás como hace mucho tiempo no lo hacía. Me asomé a la ventana y quedé contemplando la calle mojada, chorreando el vapor del pavimento y a los árboles sacudiendo el sudor del día.Los cristales de mi ventana estaban de fiesta- quizás por que estaban sucios y ahora se sentian despejado-. Sin embargo no pude evitar los deseo que sentí de salir a limpiarme yo también. Y sin pensarlo mucho, abrí la puerta y me volqué a la calle...!uhmmmm!, que sensación tan rica. Recordé los caramelos que vendía Juan Sánchez en el parque de mi infancia, sentí la misma sensación que se reflejaba en mi paladar para aquel entoces, solo que ahora era mi cuerpo quien se recreaba con esas sensaciones... Mientras caminaba bajo la lluvía, sentí un lejano susurro en mis oídos, me quedé por un momento atento, para ver si alguien a mi alrededor difrutaba también del aguacero. Pero no; solo yo ocupaba el espacio gigantesco de las calles... de nuevo el susurro se hizo patente, entonces decidí no caminar y quedarme parado por un momento, hasta que la voz se hizo mas nítida y cristalina:
-¡Hola, soy la lluvía- me dijo sonando como pequeños pedazitos de crital-
-¡Hola!- respondí- No sabía que hablaras- le pregunté-
-No, no siempre lo hago, pero hoy me siento tan fuerte que decidí presentarme- contestó la lluvia con su ritmico sonido-
No se me ocurría que preguntarle. Por un momento quedé con lagunas llenas de dudas, hasta que se me ocurrió hacerle una observación
-Cómo te sientes cuando visitas la tierra, aún sabiendo que tu visita es efimera, y que volverás de nuevo a convertirte en nubes.
- Bien, me siento bien, pues eso me permitirá de nuevo besar al sol en las mañanas y proteger a la luna cuando llega la noche- me respondió en su lenguaje único, después de expirar un suspiro húmedo, que capto mi atención.
-Sin embargo, por ese suspiro, me parece que no te hace del todo feliz, volver a tu origen. -No, no es eso... solo que hay sueños que nunca podré realizar”- contestó la lluvía en un tono coloreado de deseos.
-Pero eso no debe preocuparte, suele sucedernos a todos... a nosotros los humanos también nos ocurre- respondí a modo de consuelo.
-Lo que sucede, es que ustedes muchas veces no luchan lo suficiente para lograr los sueños, tienen la posibilidad de surcar caminos y cavar profundo... solo que a veces desisten en el medio del intento.
Me quedé pensativo, mientras sentía que ahora la lluvía ya no mojaba mi cuerpo, sino lo acariciaba con la suavidad de una espuma convertida en traje de terciopelo.
-Pero tu podrías hacer igual que sugieres que hagamos los humanos, podrías por ejemplo surcar el cielo...-respondí vacilante.-
-Lo que sucede querido amigo, es que el cielo es infinito... y justo ahí, en el infinito está mi sueño irrealizable.
Realmente no habia reparado en esa realidad. En ese momento sentí que su voz se alejaba, y me dí cuenta que ya comenzaba a escampar, por lo que me apresuré a preguntarle casi en un grito que cual era su sueño,( temia no conocer el sueño de la lluvía). Y ya en el mismo susurro del principio sentí la voz de la lluvia que me decia... “Poder besar a las estrellasss...por muy alto que me coloque un dia...ellas siempre estarán allá...allaa...justo en el infinito....”

Aplausos

Los recuerdos llegan con fuerza indestructible cuando desean estar presente. Se colocan frente a uno como una cinta cinematográfica sin omitir detalles, aunque en ocasiones somos nosotros los que realizamos cortes de edición a la cinta, dejando solamente las imágenes que deseamos ver en la pantalla gigante de nuestras mentes. Cuando ellos llegan no hay modo alguno de poderlos apartar; los asumimos con el intenso deseo de volver a vivirlos, sobre todo cuando seguimos viviendo en el mismo medio que los gestaron un día.
Eso es lo que me sucede diariamente, no puedo desprenderme de lo que ha sido parte de mi vida. O mejor dicho, mi vida. Estar debajo de esta carpa de múltiples colores, sujeta con horcones y sogas a la tierra; con sus banderas brillantes y expansivas, es parte de mi modo de respirar, es mi realización.
Desde niño recorrí campos y ciudades junto a mis padres, acompañados por animales amaestrados encerrados en grandes jaulas, cartománticas, trapecistas, traga llamas , domadores, presentadores, payasos y bailarinas. Siempre hemos sido una gran familia, grande y unida, a veces con sus celos y desavenencias propias de los artistas, pero al final una familia; la familia del circo. Aprendí desde muy pequeño la profesión de trapecista, lo soñaba en las noches, cuando todos dormían, yo soñaba con subirme al trapecio y hacer miles de piruetas en el aire, el corazón se agitaba con un revuelo de emoción que me envolvía y no me dejaba dormir. Así comenzó lo que un día se hizo realidad, después de mucho esfuerzo y practicas diarias me sentí listo para enfrentarme a mi publico del circo. Ese publico que sabe agradecer cada acto de un artista o un animal
Llego el gran día y allí estaba yo, listo para demostrar que si podía hacerlo, que por mi sangre corría el arte del circo desde muy pequeño, para volar sin alas por el espacio abierto, llegar a la punta de la carpa, desafiar la fuerza de la gravedad y realizar vueltas entre sogas y barras; y lo logre. Debute a los quince años, comenzando una carrera brillante que me llenaba de gozo y satisfacción , cada salida a la pista redonda significaba para mi comenzar a vivir. Cuando anunciaban mi numero y retumbaban los tambores, mi sangre estallaba por mis venas, un salto fuerte en el estomago se apoderaba de mi cuerpo, desapareciendo una vez que dejaba caer de mis hombros la capa azul y dorada que era parte del vestuario, logrando una seguridad absoluta en el primer contacto de mis manos con la sogas que me conducían a la alturas. Amo a las alturas, sin ellas no soy nadie, me siento pequeño, disminuido, enano, incapacitado en movimientos. Los mejores momentos de mi vida, los he pasado en ellas, cruzando una cuerda floja, haciendo un triple salto, meciendome en un columpio a muchos pies sobre las cabezas de los espectadores. Naci para el trapecio, lo supe siempre, creo que desde que venia en el vientre de mi madre, que también fue trapecista, haciendo una linda pareja con mi padre. Cuando miro las fotografías de los dos, volando como palomas que llevan el mensaje del amor se me hace un nudo en la garganta insoportable, pero a la vez crece en mi un orgullo superior.
Después de debutar aquella noche del mes de Agosto, nunca pude alejar me de mi profesión y mucho menos del circo. La perfección de mis números voló la imaginación del gran publico, rompieron el silencio de las distancias y mi nombre comenzó a conocerse a través de los periódicos de diversas ciudades. Pero eso no me creo un ego de superioridad, creo que siempre me he sentido el niño soñador que no podía conciliar el sueño mientras volaba en su imaginación.
Los aplausos son tan importantes para el artista como el agua que necesita la vida, son ellos los que nos inyectan la energía de continuar mañana, de ser mejores, de entregarlo todo, de renunciar a nuestras propias vidas sin importar los sacrificios. Una vez que experimentamos esa sensación indescriptible, ya no hay modo de dar un paso atrás, seria como enterrarnos en vida, no importa de la manera que logremos recibirlos, lo que importa es que nuestros oídos los escuchen y como un hilo conductor lleguen a nuestros corazones; el motor que nos impulsa.
Por eso hoy estoy poniendome de nuevo mi capa, pero ya no azul y dorada, sino de parches de colores llamativos. Ya no me pongo las mallas ajustadas a mi cuerpo, sino unos pantalones bombachos llenos de remiendo. Y también me estoy maquillando, pero ya no con suavidad para lograr un color parejo de la piel, ahora uso mucho colorete en las mejillas y una redonda nariz rojo-tomate supuesta sobre la mía. Llevo un gorro altísimo en la cabeza que cubre una peluca amarillo chillón , y mis manos ya no tocan las sogas desde el día de la caída haciendo un triple salto mortal, desde hace algunos años. Ahora llevo globos de colores en ellas y me sacan a la pista redonda montado en una silla de ruedas. Pero no importa yo estoy ahí, donde quiero estar; y cuando salgo escucho las risas de niños y mayores, pero lo mas importante: ! Los aplausos!, los divinos aplausos que me mantienen vivo. Cuando la luz de los reflectores bañan mi rostro, miro hacia arriba buscando las alturas.

El gato

Cuando gateaba bajo las circunstancia que la luna creaba, iba tras el gato que llevaba las plumas escondidas de mi paloma en vuelo.Buscaba con esmero los azules del tiempo de mi infancia, y el gato silencioso se inmiscuía entre mi pelota amarilla y el soldadito de plomo.Entonces recuerdo que corría bajo los mangales y las hortensias de un patio lleno de añoranzas, guanábanas y cerezas.En lo que un dia fue la piscina que enjuagara mi cuerpo,se escondia el gato maullando su extravío y el miedo se apoderaba de mi al presentir sus uñas en su mirada fija desafiando mi intento.Pasaron muchas lunas escondidas de soles, para encontrar en su brillo al amigo de hoy.

Pepe Grillo

Que terrible es esa conciencia que te asalta en todos los momentos, machacándote cada acción que realizas, empeñada en llevarte la contraria todo el tiempo, traicionando las más elementales reglas, por la que deberían regirse sus principios y dignidad, pero todo eso se va al carajo cuando se enfrenta a ti cada día agobiándote hasta el cansancio.
Por momentos decides enfrentarte a ella y hacerle añicos la vida, pero al final terminas venciéndote, rindiéndote a sus pies como a su alteza real.
Todo comienza desde que te levantas y dices que hoy todo va a ser diferente, "voy a lanzar a la cara de todo el mundo lo que pienso de cada cual". Mentira, te quedas siempre con el deseo de desembuchar las verdades que te atragantan. Desde que abres la puerta de tu casa, y te encuentras con el vecino cruel y despiadado, que descubre de inmediato tu noche de insomnio y te dice a quemarropa, como un disparo mortal:Buenos días vecino, no durmió bien anoche...tiene unas ojeras tremendas.¿Se siente mal?. Y tú te quedas pensativo y respondes con tu mejor sonrisa:No, para nada, estuve trabajando hasta tarde, eso es todo. Pero piensas:"vieja metiche, y a ti que te importa si me pasé la noche de orgías, o borracho como una cuba". Sin embargo sigues tu camino como si todo estuviera de maravillas. Continuas tu rutina, y pasas por el comercio a comprar el periódico matutino, y allí te encuentras a un viejo conocido que te saluda efusivo:Pero hombre, donde estabas metido que no te veía, ya andaban las malas lenguas diciendo que te sacaste la lotería. Entonces pones cara de gran triunfador y respondes cortés:No, mi amigo,nada de eso, la gente habla demasiado, es que he tenido mucho trabajo, pero querías decir:Cual es tu preocupación mi amigo, porque quieres saber todo sobre mi vida, desde cuando tengo que rendirte cuentas. Pero decides una vez más ser el más cortés de los humanos, y sigues tu camino, llegas a la parada del ómnibus y de pronto aparece el primo que no ves desde las últimas navidades, y se lanza sobre ti con las fuerzas de un huracán, te abraza, te estruja, te da palmadas en los hombros y mirándote picaron te reclama:!Oye, vas a tener que hacer dieta, mira pa' eso que barrigota tienes... eso es señal de abundancia! y ahí te suelta una fuerte carcajada que te rompe los tímpanos. Y uno contesta sonrojándose, por tantas miradas que caen sobre ti de tanto aspaviento:Sí, he engordado un poquito últimamente, quizás falta de ejercicio, y por dentro estás pensando:Y tú, tú no te has visto en un espejo, que pareces un cerdo miserable y mantecoso, y además que te interesa si hay abundancia o pobreza, acaso me vas a pagar las cuentas de la luz y el teléfono. Pero prefieres confabularte con Pepe y darle la razón, sí, Pepe, ya sé; hay que ser cortés y tener diplomacia, que es parte de la buena educación.
Por último llegas a tu trabajo, que casi siempre es más por necesidad que por amor, dispuesto a cumplir con tu horario y soportar las penas de todo el que te rodea, o las mentiras de otros, pero allí estás tú, dispuesto a ser obediente, dinámico e inteligente y sobre todo a complacer a tu superior en todos sus mandatos, a darle la razón cuando no la tiene y elogiar sus grandes y brillantes ideas. Y cuando más tranquilo estás, se abre la puerta del jefe, te llama, te manda a sentar y con voz calculadora y autoritaria te señala:A este informe, le hacen falta más datos,si yo lo hubiera hecho, habría tomado en cuenta esto... y esto otro... Y te quedas tieso,
escuchando tantas estupideces absurdas,tanta altanería y tanto derroche de sabiduría, y sin apenas pensarlo le dices: ¡ Pues sabe que, si usted es tan sabiondo y tan inteligente, hágalo usted y póngale toda la información que le dé la gana, ya está bueno de tanta basura y póngase a trabajar!.Y entonces rápidamente piensas:pa' la mierda, ahora si la hice, eso no era lo que tenía que haber dicho, eso era lo que tenía que haber pensado. Y por una vez en tu vida; le das una buena lección a tu amigo Pepe Grillo.

Verde y Ariel

Verde y Ariel

A veces cuando el tiempo urge, busco en los contornos un poco de la distancia que se acorta en el mundo de las palabras. Toco a su puerta,y me encuentro cara a cara conmigo mísmo, como mirándome a un espejo que me dice en sus distorciones imperdonables , quienes somos. Entonces voy sumergiendo en las propias raíces y sugen las imágenes que me cuentan las historias.
Me acompaña siempre mi amigo "Verde", un ángel caprichoso que al sonar los acordes de su trompeta comienza en delirios a dictarme sus caprichos. En ocasiones debo esperar a que regrese del ala sur del hemiferio,adonde viaja con frecuencia a visitar a su amigo Ariel. Ariel es otro ángel que deambula por el sur,bailando y cantando, y se inmiscuye en el mágico laberinto de "Ce" una amiga poeta que reza por aquellos lares.
Verde y Ariel se han hecho inseparables, y juntos vierten la tinta de sus alas sobre nosotros, que impacientes, esperamos sus palabras.
A ese mundo insospechado de ángeles y musas, esta dedicada esta página que pretende descubrirse en la poesía.

Verde y Ariel

Verde y Ariel

A veces cuando el tiempo urge, busco en los contornos un poco de la distancia que se acorta en el mundo de las palabras. Toco a su puerta,y me encuentro cara a cara conmigo mísmo, como mirándome a un espejo que me dice en sus distorciones imperdonables , quienes somos. Entonces voy sumergiendo en las propias raíces y sugen las imágenes que me cuentan las historias.
Me acompaña siempre mi amigo "Verde", un ángel caprichoso que al sonar los acordes de su trompeta comienza en delirios a dictarme sus caprichos. En ocasiones debo esperar a que regrese del ala sur del hemiferio,adonde viaja con frecuencia a visitar a su amigo Ariel. Ariel es otro ángel que deambula por el sur,bailando y cantando, y se inmiscuye en el mágico laberinto de "Ce" una amiga poeta que reza por aquellos lares.
Verde y Ariel se han hecho inseparables, y juntos vierten la tinta de sus alas sobre nosotros, que impacientes, esperamos sus palabras.
A ese mundo insospechado de ángeles y musas, esta dedicada esta página que pretende descubrirse en la poesía.

Verde y Ariel

Verde y Ariel

A veces cuando el tiempo urge, busco en los contornos un poco de la distancia que se acorta en el mundo de las palabras. Toco a su puerta,y me encuentro cara a cara conmigo mísmo, como mirándome a un espejo que me dice en sus distorciones imperdonables , quienes somos. Entonces voy sumergiendo en las propias raíces y sugen las imágenes que me cuentan las historias.
Me acompaña siempre mi amigo "Verde", un ángel caprichoso que al sonar los acordes de su trompeta comienza en delirios a dictarme sus caprichos. En ocasiones debo esperar a que regrese del ala sur del hemiferio,adonde viaja con frecuencia a visitar a su amigo Ariel. Ariel es otro ángel que deambula por el sur,bailando y cantando, y se inmiscuye en el mágico laberinto de "Ce" una amiga poeta que reza por aquellos lares.
Verde y Ariel se han hecho inseparables, y juntos vierten la tinta de sus alas sobre nosotros, que impacientes, esperamos sus palabras.
A ese mundo insospechado de ángeles y musas, esta dedicada esta página que pretende descubrirse en la poesía.

Numeros anteriores

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Océanos

Océanos

Quiero ser el océano,
no por espacio
sino por profundo,
y en sus raíces antiguas
bucear los sentimientos.

Galopar en sus aguas
manchadas de acero
y en mi andar errante
purificar el lodo.

Quiero estar en cada barco
que cruza en las noches
llevando la palabra
sin conocer idiomas.

(Del poemario inédito: “La palabra en el silencio”)

La tarde / reloj de Agua

La tarde / reloj de Agua

La tarde es lenta
un vuelo que desgrana alas
sin ritmo de minutos perceptibles
explota en el aire de la lejanía
ausente de relojes y elocuencias
retiene el tiempo sin testigos
Hay sol
-emigran aves blancas-
pero se esconde tras las nubes
el riesgo de extinguirse en la distancia
Hay viento de invierno
(territorio sin cerrojos)
cuando comienza el verano
en una lluvia de semblanzas
Es una tarde de siembras sin surcos
para darse en perfumes
-de jardines sin flores-
(donde se eleva la plegaria)
Es la tarde fantasma que aniquila el día
en el impulso primitivo
-presagiando la noche
(en el vértigo libre y furtivo)
Allá desde el sur
el día pronuncia la respuesta
se escucha la música
rebelde en la fiesta del impulso
que llega en el silencio que provoca el norte
-latido prolongado-
Es la tarde del misterio
del rostro despojado de sombras
que se lleva escondido nuestro tiempo
de pájaros en cuerpos de papel

Cecilia Ortiz/Pedro Pablo Pérez (Poema a dos manos)

El Miedo

El miedo llegó de imprevisto, como un visitante inesperado a la hora del almuerzo, se apoderó de su silla y tomó como uno más su plato de garbanzos. Lo soplaba y distraidamente iba observando la cara de todos los comensales, estudiando la reacción de cada uno. Dejó sus ojos grisáceos buscando el sudor que corría por la frente de Horacio, parecía disfrutarlo, mientras comenzaba a probar las primeras cucharas de los suculentos garbanzos. María había quedado como una piedra volcánica- fija y ceniza- con la barbilla inquieta apoyada sobre su pecho, levantaba con cuidado su ojo derecho buscando la reacción de Horacio. Afuera el viento soplaba con ganas, batallando con fuerzas sobre los cristales de las ventanas. Los árboles se doblaban haciendo función de arcos sin flechas y la lluvia rompía estrépitosamente sobre los techos.
El miedo se levantó de su silla suavemente y pasó rozando el cabello oscuro de María, luego quedó frente a la ventana y observó con tranquilidad la escena exterior. La disfrutaba, en realidad él era un protagónico de los acontecimientos, la casa parecía estremecerse, deseosa de ser arrancada de una vez por la tormenta, y no sentir más dolor en su estructura. El miedo giró sobre sus talones y quedó de nuevo frente a María y Horacio, y pudo constatar la reacción que él provocaba en los humanos, se sintió orgulloso de su misión. Sabía que nadie podía escapar de él, que su enemigo el valor, ya estaba vencido, que solo apareceria en frecuencias cortas que no tenían resistencia ante las suyas.
Pero el Miedo olvidó a un habitante de la casa que hasta ese momento no había visto, lo vió de pronto descender por las escaleras con injustificada calma. Era un niño de unos siete u ocho años, de pelo rizo y pecas en las mejillas, el niño observó a sus padres con un gesto de preocupación momentánea, y luego les comentó: “ Puse unas taranqueras en la ventana de mi cuarto,! Ufff ¡, el viento quería arrancarla, pero ya las aseguré. Papá, recuerda que cuando pase la tormenta, bajaremos a la ciudad... lo prometiste anoche..¿Recuerdas?. Horacio hizo un ligero movimiento de cabeza afirmando la respuesta, mientras que el viento comenzaba a ceder y la lluvia disminuia su furia.
El miedo, comenzó a sudar frio al darse cuenta que su enemigo el valor, podía manifestarse en varias formas.

Verde y Ariel

Verde y Ariel

A veces cuando el tiempo urge, busco en los contornos un poco de la distancia que se acorta en el mundo de las palabras. Toco a su puerta,y me encuentro cara a cara conmigo mísmo, como mirándome a un espejo que me dice en sus distorciones imperdonables , quienes somos. Entonces voy sumergiendo en las propias raíces y sugen las imágenes que me cuentan las historias.
Me acompaña siempre mi amigo "Verde", un ángel caprichoso que al sonar los acordes de su trompeta comienza en delirios a dictarme sus caprichos. En ocasiones debo esperar a que regrese del ala sur del hemiferio,adonde viaja con frecuencia a visitar a su amigo Ariel. Ariel es otro ángel que deambula por el sur,bailando y cantando, y se inmiscuye en el mágico laberinto de "Ce" una amiga poeta que reza por aquellos lares.
Verde y Ariel se han hecho inseparables, y juntos vierten la tinta de sus alas sobre nosotros, que impacientes, esperamos sus palabras.
A ese mundo insospechado de ángeles y musas, esta dedicada esta página que pretende descubrirse en la poesía.

Incertidumbre

Incertidumbre

Es la cuerda que se mueve sobre la brisa tibia
los pasos inseguros que se ocultan
temiendo a la luz que se proyecta desde arriba.

Es la ventana cerrada por la espalda
y la puerta velada por el sol
aún cuando el verano llega.

Está en las flores pendientes,
donde el aroma se confunde con la pena
y los colores marchitos se traslucen en las hojas.

Es el pozo sin agua que no puede mitigar la sed.

Es la aurora que se pierde con la noche
y el alba que le teme al dia.

Está en la imágen llevada a negativos
donde el rostro se encierra
y el momento no capta la figura...

Es terrible encontarla frente a frente
y reconocer en su mirada la intención,
de dejar sembrada su alma con la tuya
dejándose llamar incertidumbre.

Esclavitud

Esclavitud

Se vuelcan las intenciones
de buscar en el silencio,
lo que hubo en las palabras
en la noche de la lluvia,
cuando el esclavo gemía su dolor
- el dolor que atosiga la carne-
En la eterna rebeldía de su sangre
siente el látigo castigando su sudor,
De su frente se desprende la pureza de su sueño.
De sus manos el rudo crujir de las cadenas,
y en su voz levanta el himno de su grito,
buscando libertad.

Personaje incógnito

Personaje incógnito

(en el paseo de tus tardes...)

Yo estaba allí y no me viste,
revisaba atento las letras de tu libro,
estaba en la tinta que corría en las palabras,
en la hoja marcada por tu llanto.

Yo estaba en el regazo de tu árbol
debajo de las hojas secas
que el viento maltrataba.

Yo estaba en tu historia
como personaje incógnito
sin dejar la huella de mi voz.

Te ví pasar sobre la hierba
y reposar sobre mi sombra.

Personaje incógnito

(en el paseo de tus tardes...)

Yo estaba allí y no me viste,
revisaba atento las letras de tu libro,
estaba en la tinta que corría en las palabras,
en la hoja marcada por tu llanto.

Yo estaba en el regazo de tu árbol
debajo de las hojas secas
que el viento maltrataba.

Yo estaba en tu historia
como personaje incógnito
sin dejar la huella de mi voz.

Te ví pasar sobre la hierba
y reposar sobre mi sombra.

Nuestros ángeles

Nuestros ángeles

Si tu ángel y el mio se encuentran
habrá una fiesta de estrellas
en los azules de mis nubes,
se soltará la música y danzaremos poesías

Llegaremos al encuentro
del infinito de los días
y besaremos el misterio de la noche.

Tu ángel y el mío
se encontraron en los ojos
y transpiraron el perfume
de una mirada perdida.

Se unieron en el silencio
que trasmutan las palabras
y quedaron frente a frente
en la complicidad de los cielos.

Mar Abierto

Mar Abierto

Esa puerta que me invita,
lleva detrás el mar
y un poco del silencio
que bosteza los momentos

Esa puerta es tu ausencia,
y ese mar es el desvelo
donde sumergen los sueños...

Habana

Habana

Me llevo la ciudad
que me encapricha
y me siembra de misterios
y de voces.

Me llevo la ciudad
que separa los contornos
agigantando su muralla en ruina.

Me traigo sus poetas
y sus barcos trasnochados
reflejando candilejas.

Me bebo su mar
y me entrego a sus ríos.

Me llevo a mi Habana
escondida en el bolsillo.